18 de septiembre de 2012

Sonríe. Sonrío, y nos quedamos mirándonos sin decir nada. Ni una palabra. Un beso, otro... y me hace perder la cabeza. Repasa lentamente cada una de las curvas de mi cara con el dedo, y se detiene en mi boca.

-Oye, princesa...
-Dime.
-¿Tú me amas...?
-¡Muchísimo!
-¿Y eso es mucho?
-Mucho mucho mucho mucho...
-¿Y cuánto es mucho?
-Pues muchísimo... ¡infinito!
-¿Infinito sólo?
-Infinito más infinitos infinitos.
-¿Y cuánto es infinito?
-Pues no se, mi vida, ¡no se puede medir lo que siento por ti!
-Jo, ¿de verdad me amas tanto?
-Claro tonto, más de lo que te puedas imaginar. Mira, ¿todo el universo? pues eso no es ni una cuarta parte de lo que te amo.
-Pues yo te amo muchísimo muchísimo más.
-Eso es imposible.
-Todo es posible, y sabes que es así.

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